Un nombre, mil rostros
Ziggy Stardust, Aladdin Sane, the Thin White Duke: pocos artistas tuvieron tantos rostros como David Bowie. Para este retrato solo necesité un nombre: el suyo. Escribí david bowie 4.155 veces, hasta que el hombre que no dejó de reinventarse apareció en el papel.
Y ahí está, con el dedo en los labios. La estrella más colorida de su tiempo pidiendo un momento de silencio, como si quisiera que te acerques a escuchar lo que susurran las palabras. De cerca todo es caligrafía; de lejos, un guiño silencioso del mismísimo Starman.
